
Bodas
Frente a la capilla de piedra o bajo la carpa del jardín, cada boda se viste con la arquitectura centenaria de la hacienda.
Un casco de hacienda centenaria donde el campanario de piedra bendice cada historia de amor.
Detrás de sus muros de piedra, Cavalia Campanar guarda un jardín centenario, una capilla propia y los arcos de un antiguo acueducto que hoy son testigos silenciosos de cada celebración. Aquí la hacienda no se visita: se habita, aunque sea por una noche.
Entre piedra centenaria y campanas de bronce, el amor encuentra su capilla eterna.



Frente a la capilla de piedra o bajo la carpa del jardín, cada boda se viste con la arquitectura centenaria de la hacienda.

Las ruinas iluminadas y el jardín se transforman de día a noche para una celebración que parece sacada de un cuento.

Mesas entre enredaderas y candiles de hierro forjado para reunir a la familia en una fecha profundamente íntima.
Desde íntimas reuniones de 200 invitados hasta grandes celebraciones de 500, la hacienda se transforma para que cada evento tenga el espacio exacto que merece.
Escríbenos y con gusto agendamos una visita guiada por la hacienda, el jardín y la capilla.